martes, 10 de enero de 2017

SILENCIO

Desde el día 6, está en los cines españoles Silencio, la película de Martin Scorsese sobre la persecución contra los cristianos en el Japón del siglo XVII. 

 Buena parte de la crítica, tanto católica como secular, está desconcertada con la película, aunque hay consenso en que es una historia compleja, estremecedora, con una extraña belleza, y de efectos a largo plazo: horas y días después de verla, sigue rondando en la mente y el alma del espectador. No es posible olvidarla. En nuestra época de consumo de imágenes no es fácil decir eso.

jueves, 5 de enero de 2017

LOS JUECES MAGOS


Todos los años, desde hace varias generaciones, ya se oyen por estas fechas frases como: “Cuidado con lo que haces, que los Reyes Magos están mirando desde el Cielo” o “Si no sacas buenas notas, los Reyes te van a traer carbón”. Yo cuando lo oigo siempre me acuerdo del Padre Carlos M. González García Mier, que le tenía gran devoción a los Reyes Magos y siempre que me daba la paz me decía con un cabezazo: “Dios siempre te quiere mucho”.

No sé qué imagen estamos dando de los Reyes Magos a nuestros hijos cuando les decimos que si no obedecen se quedarán sin regalos. Pero si seguimos así, puede que nuestros nietos acaben cambiándole el nombre por el de los “Jueces Magos”. Y es que lo que parece una tontería, puede tener graves consecuencias en la educación de nuestros hijos.

Al desvirtuar la verdadera imagen de los Reyes Magos y atribuirles características de jueces, estamos jugando contra nosotros mismos. Si lo que pretendemos es castigar a nuestros hijos por alguna razón, lo que no podemos hacer es culpar a los Reyes por ello.

Pues en un intento de conseguir autoridad en nuestra casa–o más bien autoritarismo-, se la estaremos atribuyendo a los Reyes. Y eso no es todo. Hay mucho más contenido encerrado en la idea de chantajear con los regalos de los Reyes.

Un mensaje perjudicial que perciben los niños cuando se les amenaza con quedarse sin regalos, es la idea de pensar que sólo son buenas personas quienes más juguetes tienen. Visto así, parece una buena manera de educarlos en el materialismo que se respira en nuestra sociedad de consumo.

Otro mensaje mucho más grave y profundo que reciben al escuchar nuestras amenazas es que una persona no es valiosa por sí misma, sino en función de su comportamiento. De este modo, parece que el cariño de los padres está condicionado por su manera de actuar. Nada más lejos del verdadero sentido de la institución familiar, que debe ser un lugar donde se quiere a la persona por ser quién es y no por lo que pueda ser capaz de hacer en la vida. Un padre o una madre no pueden condicionar el amor hacia sus hijos por su comportamiento. De eso ya se encarga la sociedad competitiva en la que vivimos.

Además, los castigos continuados suelen modificar la percepción que el niño tiene de sí mismo haciéndole pensar que “es malo”. Esa etiqueta le hará repetir las conductas no deseadas por los adultos porque, inconscientemente, ha creído que él es así.

Las amenazas sirven para educar desde el miedo a ser castigado y no desde el consentimiento voluntario del niño. Así, cuando desaparezca la amenaza porque no se ha cumplido, el niño volverá a repetir el mismo comportamiento no deseado. ¿Y qué padre o madre acaba cumpliendo la despiadada amenaza de ponerle a sus hijos un trozo de carbón en el salón de su casa y dejarlo sin juguetes el día de la Epifanía del Señor? Ninguno en su sano juicio.

Sin embargo, en educación existe una regla muy sencilla: Hay que cumplir lo que se dice. Si decimos algo y no lo cumplimos, el mensaje que recibe el niño es claro: “No siempre pasa algo por saltarse las normas”.
Los modelos educativos de la sociedad suelen ser un reflejo del sistema político en el que nos movemos. Sin embargo, a pesar de ser ya varias generaciones las que hemos nacido bajo el amparo de la democracia, a la hora de educar, solemos copiar y repetir patrones antiguos que huelen más a represión y dictadura que a libertad democrática.

No digo con esto que no haya que tomar medidas cuando un niño realiza una conducta que sea perjudicial para sí mismo o para los demás. De ningún modo. Eso sería no educar. Lo que digo es que el castigo como tal, no parece que sea la mejor medida. Para educar en libertad hay que hacer ver a los niños que cada uno es responsable de sus propios actos. Pues la libertad conlleva responsabilidad. Por eso, debemos pensar bien antes de decidir cómo actuar. Porque cada decisión tendrá una consecuencia.

En la vida real, las consecuencias de nuestros actos siempre están relacionadas con las decisiones que hemos tomado. Del mismo modo debería ser cuando educamos a nuestros hijos para prepararles para la vida. Por eso, no tiene sentido que por no estudiar y sacar malas notas el 23 de diciembre, castiguemos a nuestros hijos el 6 de enero. Pues esa medida no es inmediata a la acción y además, no existe una relación lógica entre el acto y la consecuencia.

Si el niño no ha estudiado lo suficiente, tendría más sentido que en vacaciones no pudiera salir porque necesita aprender lo que no estudió durante el primer trimestre. Así, aprendería que si no es responsable para gestionar su tiempo de estudio, sus padres le reducirán las salidas con los amigos y le programarán un horario mucho más intenso que le privará de buena parte de su tiempo libre hasta que aprenda a organizarse sólo.
Pero el 6 de enero vendrán los Reyes, porque los Reyes son magos y al igual que nuestro Señor, quieren a todos -niños, jóvenes y adultos- independientemente de las notas que hayan sacado.
En definitiva, es preferible educar en la responsabilidad, en atención a las consecuencias de nuestras decisiones y no en el miedo al castigo del adulto. Por eso amenazar con los Reyes, no es una manera muy acertada de educar a un hijo. No importa la edad que tenga. Los problemas han de resolverse desde la comunicación y no desde la amenaza.

Pero que nadie se sienta juzgado al leer estas líneas si se ha acordado de que en algún momento usó a los Reyes para educar a sus hijos. Los padres educamos lo mejor que sabemos. Sirva esta reflexión para que las nuevas generaciones aprendamos de alguno de los errores del pasado.

                                         (Juan Andrés Caballero es profesor de Educación Infantil)

viernes, 30 de diciembre de 2016

30 DE DICIEMBRE. JORNADA DE LA SAGRADA FAMILIA

Hoy celebramos con gozo la Jornada de la Sagrada Familia de Nazaret bajo el Lema "Vivir la Alegría del Amor en familia".
Recemos en este día por las familias cristianas, protegémosla y demos testimonio de su gran valor en la sociedad. Qué a imagen de la Sagrada Familia de Nazaret, seamos ejemplo de unidad, fidelidad y amor.
«Jesús mismo tuvo que ser protegido. Tenía un protector en la tierra: san José. Tenía una familia humana, la Sagrada Familia de Nazaret. Así nos recuerda la importancia de proteger a nuestras familias, y las familias más amplias como son la Iglesia, familia de Dios, y el mundo, nuestra familia humana. Lamentablemente, en nuestros días, la familia con demasiada frecuencia necesita ser protegida de los ataques y programas insidiosos, contrarios a todo lo que consideramos verdadero y sagrado, a lo más hermoso y noble de nuestra cultura.» (Homilía de S.S. Francisco)

jueves, 29 de diciembre de 2016

CONCIERTO DE AÑO NUEVO EN VIENA

El Concierto de Año Nuevo 2017, como siempre en RTVE. El 1 de enero a las 11:15 desde Viena

Gustavo Dudamel se convertirá con 35 años en el director más joven de todos los tiempos que dirija el famoso Concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena. Actualmente actúa como director musical y artístico de la Filarmónica de Los Ángeles y director musical de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela.
 
El italiano Renato Zanella será el coreógrafo del concierto. Zanella fue director artístico del Ballet Estatal de Viena durante diez años y también coreografió el ballet de concierto de Año Nuevo de 2010 dentro del Musikverein. Este año el rodaje de las escenas de ballet se realizó en la Hermesvilla de Viena. Situada en un idílico entorno en medio del Lainzer Tiergarten (el antiguo campo de caza imperial), la Hermesvilla fue descrita por la Emperatriz Elisabeth de Austria (Sissi) como su Palacio de los Sueños. Este palacio fue construido para Sissi por su esposo el emperador Francisco José y se terminó en 1886. En 2017 se cumplen 180 años del nacimiento de la emperatriz Elisabeth.
Diez bailarines del Ballet Estatal de Viena, que dirige Manuel Legris, fueron allí filmados bailando el vals "¡Vamos adentro!" de la opereta de 1902 El Tesorero de Carl Michael Ziehrer. Otro segmento de ballet, la polca rápida "¡A bailar!", será interpretado en directo en el Musikverein por seis jóvenes estudiantes de la Academia de Ballet de la Ópera de Viena, también coreografiados por Renato Zanella. El vestuario de los bailarines es de Christof Cremer. 
 
En la edición de 2017, el programa del intervalo entre las dos partes del concierto está dirigido por Robert Neumüller. Por su parte, el Orfeón de la Sociedad de Amigos de la Música, que con casi 160 años de historia es uno de los más importantes de Austria, cantará el "Coro de la Luna" de la ópera cómica Las alegres comadres de Windsor, cuyo autor Otto Nicolai es también considerado el fundador de la Filarmónica de Viena.
 
El Concierto de Año Nuevo de la Orquesta Filarmónica de Viena se celebra cada año desde 1941, el día 1 de enero por la mañana, en la Sala Grande o Sala Dorada (Große Saal o Goldener Saal) de la Sociedad Musical, la Musikverein de Viena. Según la tradición, la música es principalmente de la familia Strauss: Johann Strauss padre, sus hijos Johann, Josef y Eduard, y el hijo de éste, Johann Strauss III.
 
Desde 1959 es una producción de la televisión austriaca ORF, actualmente en HD y en coproducción con la Unión Europea de Radio-Televisión (UER-EBU-Eurovisión), que la retransmite para unos 90 países de todo el mundo, con una audiencia media de 50 millones de telespectadores y un potencial de 1.000 millones.
 
Tras el programa principal, el concierto siempre termina con varios bises. Entonces los músicos desean colectivamente un feliz Año Nuevo (Prosit Neujahr) y tocan el vals de "El Danubio Azul" de Johann Strauss hijo, terminando con la "Marcha Radetzky" de Johannn Strauss padre. En los últimos años han sido invitados a dirigir este concierto maestros como Daniel Barenboim, Georges Prêtre, Franz Welser-Möst, Zubin Mehta y Mariss Jansons.
 
 
 
 
Para saber más sobre el CONCIERTO